Tras una larga noche de estudio, sumergido entre diodos y transistores, voy y doy una vuelta por twitter y me encuentro el vídeo que os dejo en la parte inferior.
Viendo el vídeo, recuerdo la inocencia de la infancia, la pureza de los sentimientos de los niños, la mayor grandeza que tiene el ser humano,que no es otra que generosidad infinita de sentimientos, sentimientos que a veces nos cuesta sacar a la luz, y que los niños con su inocencia son capaces de mostrar y verbalizar tan bien.
Que gran labor hacen todos los días aquellos docentes que, además de compartir conocimientos, saben dar cariño y respeto a sus alumnos.Gran labor también hacen aquellos que día a día trabajan porque podamos vivir en un mundo en el que tenga cabida todas las personas, por muy diversas que sean.
GRACIAS ANTONIO POR LLENARNOS CON TU EJEMPLO. (Y a los que me leéis, ¿Comenzamos a comportarnos como niños?)
No hay comentarios:
Publicar un comentario