“Ojos que no ven, corazón que no siente” y que ciertas son estas
palabras, desde la distancia sigo de cerca todos los días la actualidad de
España, entre la pena y la desilusión,
cada día de esta semana ha estado marcado por el desánimo y la frustración,
pese a que el Banco de España diga que salimos de esta maldita crisis, que Bill
Gate invierta en España o incluso que los datos del paro den ganas de que el
ánimo aflore, el sentir el bien distinto.
Comenzábamos la semana conociendo
la decisión del Tribunal de Estrasburgo
y la semana continuaba con las protestas del Sector Educativo, en ambas
cuestiones podemos ver como el pueblo, si me permiten la expresión, está unido,
y los políticos tan obcecados en el partidismo
y la segregación ideológica no son capaces de dejar sus diferencias a un
lado y ceder por el bien común.
En un caso todos somos capaces de
empatizar con el dolor de los familiares que perdieron a sus seres queridos por
la lucha ideológica de aquellos que
necesitan las armas porque no son capaces de combatir con la palabra. En el
ámbito educativo estamos cansados de ver una ley tras otra y todas ellas con
pésimos resultados, la “Ley Wert” llega y sin duda no creo
que sea la solución, necesitaos una Ley de Educación que sea de todos y que
nazca fruto del consenso de la
sociedad, pues es en ella en lo que vamos a dejar lo más valioso que tenemos,
el futuro de nuestro país.
Mientras tanto, desde la lejanía
o más bien la cercanía que los bits nos permite, seguiremos el consejo de
nuestro buen querido Quijote a Sancho: “Cambiar
el mundo, amigo Sancho, que no es locura ni utopía, sino justicia”.
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